Y el loco soy yo!
Me ha quedado algo complicado hacer los post del viernes porque mi hermanita necesita terminar trabajos para la clase del sábado y como dice el viejo y conocido refrán "Coca-cola mata tinto" y pues ni modo. Esta mañana ojeando el periódico me encontré este artículo que me hizo reflexionar del porque soy así. Con la pereza de sábado que tengo no me provoca ni comentarlo aquí. Voy a hacer la más fácil, “copy y paste” pero con sus créditos, ni más faltaba.
¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de ser el hermano mayor?
Son los únicos que han tenido total atención de los padres, pero llevan el peso de sus expectativas. Suelen ser autoexigentes.
El grande es el "viejo chico", correcto y autoexigente; el del medio, el sociable e innovador, y el menor, regalón y consentido. Gruesos estereotipos que dan cuenta de cómo el lugar que ocupan los hijos dentro de la familia puede ayudar a moldear sus personalidades.
A los especialistas no les gusta generalizar de este modo, porque son muchos los factores que determinan una personalidad, pero algo dicen estas imágenes. Y muchos padres y madres se sorprenden de cuán diferentes son las personalidades y caracteres de sus hijos, criados bajo un mismo hogar.
El investigador Frank Sulloway estudió las características de seis mil líderes en relación con el lugar que ocupaban entre sus hermanos: "Dado que la atención paterna es una fuente limitada, los niños compiten diversificándose e insertándose de distinto modo en el núcleo familiar".
De ahí que, según él, los hijos mayores suelen ser más apegados a la tradición y al camino que señalan los padres, y los menores o los del medio, en cambio, se atreven a desafiar todo eso. No es casualidad, dice, que Darwin, creador de una teoría revolucionaria en su tiempo, haya sido el cuarto entre seis hermanos.
Para Sulloway, los hijos mayores se identifican más con los valores de los padres y tienden a llevar la voz de mando. ¿Ejemplos? Líderes primogénitos agresivos y amantes de las tradiciones: Churchill, Roosevelt, Stalin y Mussolini.
La teoría de Sulloway ha sido controvertida, porque, según muchos científicos, la historia no es una ciencia que pueda generar leyes. Sin embargo, sus conclusiones pueden aplicarse en muchos casos.
Los mayores suelen llevarse el peso de las expectativas paternas y les cuesta más salir de su influjo. La psicoanalista Marta Lebrero cita al investigador Donald Meltzer, quien habló del "enamoramiento" mutuo entre padres e hijos, lo que se acentúa con el primogénito.
"Esta situación en la que el hijo es el 'rey de la casa' es muy necesaria en la primera etapa del desarrollo, pero de a poco esta idealización debe irse adecuando a la realidad", dice la psicoanalista. Con los hijos mayores, este natural proceso cuesta un poco más. "Inconscientemente, los padres los ven como una proyección de ellos. Y ponen en estos hijos aquellas aspiraciones no logradas".
El segundo hijo, en cambio, no se sentirá el centro de los anhelos paternos. "Cuando hay más niños, la idealización y las expectativas se diluyen".
El hijo mayor es el único que, al menos durante un lapso, logra la atención total de ambos padres. Y el único, por tanto, que sufre la pérdida de ese privilegio. Tiene, entonces, una tarea extra: elaborar ese duelo.
Privilegios y costos
Otra variable decisiva, apunta la sicóloga María Inés Díez, del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, es la mayor ansiedad de los padres primerizos, muchas veces asustados frente a su nuevo papel.
María Pía Tordecilla, madre de dos niños de 7 y 10 años, describe la diversa vivencia materna entre el primero y el segundo: "Con el primero tú quieres hacerlo perfecto, y pones en práctica lo que has escuchado: que coma bien, que salude a los tíos, que se pare derecho. Al temor a no hacerlo bien, se suma un temor social: que nadie vaya a pensar que tu hijo es maleducado. Con el segundo ya no tienes esos miedos, y si te dicen que come con la boca abierta, te da lo mismo. Ya no es tan importante".
Ella ve las diferencias entre ambos niños. Mientras el menor es más relajado, el mayor es un 'caballerito', que vive corrigiendo al menor en sus modales. Sin embargo, ella ha visto un cambio en el más grande: se ha puesto más relajado en el colegio y ya no está tan preocupado de hacer las tareas ni de sacar las mejores notas.
La sicóloga Díez considera normal que, en la medida en que crecen y reafirman su identidad, los niños se vayan desapegando de los mandatos paternos. "El riesgo que corren muchos hijos mayores es convertirse en sobredaptados, que actúan como los padres esperan, buscando aliviarlos de su ansiedad de primerizos".
El problema es que estarían actuando más desde un 'deber ser' que desde su auténtico yo. Esto no les surge desde una solidez interna, de una madurez, y si se mantiene en el tiempo, estos niños pueden rebelarse o hacer crisis en la adolescencia.
La psicoanalista Marta Lebrero ve otro riesgo: "Si los padres no logran renunciar a ese 'yo ideal' que proyectan en el hijo, en este último se puede instalar un 'yo exigente', que intentará responder a estas enormes expectativas, sin poder lograrlo nunca". De ahí la importancia, agrega, de que los padres sean capaces de hacer sus renuncias narcisistas, y que vean y amen a su hijo tal como es, y no como una proyección de sí mismos.
Todos tienen sus bemoles. "Cada uno de los lugares que ocupan los niños en la familia tiene sus ventajas y desventajas", advierte la sicóloga Díez. Si los mayores enfrentan el peso de las expectativas paternas, los menores deben luchar por conseguir la atención de los padres.
"El segundo siempre va a estar compitiendo con el mayor, quien va a tener más destrezas que él. Y si el más chico suele quedar relegado de los juegos de los grandes, puede experimentar más rabia y frustración que el resto".
Distintos puestos
Bill Clinton: Es un hijo del medio que trató de hacerse notar por sus buenas notas. Siempre fue académicamente superior, pero se atrevió a adoptar ideas más liberales y a romper con algunos mandatos paternos.
Madonna: Es la tercera de seis hijos y, además, tiene dos medios hermanos. Según el investigador norteamericano Frank Sulloway, su carácter rebelde e innovador tiene que ver con su deseo de hacerse notar.
EL MERCURIO (CHILE)
Después de leer el articulo, se me vino a la cabeza el tema que tiene un coro que dice “Y el loco soy yo!” como un grito de independencia de mi subconsciente, como darle un parte de tranquilidad a mi alma. Creo que han pasado más de 5 o 6 años para mí que no la escuchaba. Hasta me dio risa porque hay un solo vocal que explica del porque se hizo tan popular el temita. Y naturalmente, es para bailar. A disfrutarlo pues, hoy sábado de fríos extremos.
Kinito Mendez - Cachamba.mp3 (1996)
Arreglado por Knino

con el siguiente Subject : overdose69 para contestar tus interrogantes





faTMAn dijo
Definitivamente uno siempre cree que uno es el cuerdo y los demás estan locos y lo mas probable es que sea al revés.
De todos modos, creo que no hay dos hermanos iguales en temperamento, gustos, etc con lo cual esos estudios pierden un poco efectividad. no?
5 Octubre 2005 | 07:15 PM